Velada Decembrina

salto

 

 

 

Una botella de whisky barato y un vaso de jugo para amenizar el rato me han acompañado en lo que va de la noche. El thc bien acomodado en el cerebro de forma moderada para no terminar bailando sobre la cabeza está haciendo algo de efecto, un efecto no sé si nocivo o vital, lo que sé es que me sirve para darme una idea vaga de que estoy bien, que no voy a seguir desperdiciando mi vida de la manera en la que lo he venido haciendo hasta ahora. Un poco de Lavoe y todo tiene su final, hasta el jugo en el vaso; una frívola conversación cibernética plasmada en la ventana del computador y la desazón que produce Medellín en época decembrina.

Pasan las horas y mi vaso de jugo sigue vacío y el whisky a secas hace grandes estragos, pero es tan fantástico en verdad que logra mezclarse con el humo moderado y con la desazón de Medellín estallando en cada volador, en cada lucecita de colores.

Recojo del suelo mis sueños, los pongo en un cesto y les prendo fuego, mucho fuego… como para que combinen con la desastrosa navidad.

Lo que había del jugo quedó en recuerdos y el thc de moderado ya no tiene nada, el whisky es perfecto, pero sigo aquí sentado solo viendo como estallan a lo lejos los sueños en un mar de colores estridentes, en un mundo sórdido de extravagantes festejos mientras me vuelo la cabeza intentando plasmar palabras que logren entretenerme, pero todo ha resultado inútil.

Me levanto de la silla en la que he estado tirado todo el día, me asomo al balcón del apartamento ubicado estratégicamente en un décimo piso como para cuando decida volar. Siento la brisa con olor a pólvora y la náusea recorre mi cuerpo, maldigo todo esto pues no me sacia, no me hace sentir feliz y entonces me abalanzo con tranquilidad hacia adelante y me dejo caer apacible, sereno…

El viento que rosa mi rostro en estos momentos de caída libre es agradable y por las ventanas del edificio puedo ver a las familias en festejos. Me detengo en el sexto piso donde viven los Quiceno, esos que hacen tanto ruido sin importar que sea marzo o diciembre, son tan iguales al resto que no notan que el mundo es hermoso, no se atreven a descubrirlo, ni siquiera me dejan descansar tranquilo o escuchar el canto de las aves cuando vuelan cerca del jardín de mi balcón. Pero la verdad, aunque esté cansado de ellos es que sé que han estado celebrando entre risas porque dizque  nacerá dentro de poco y nuevamente su mecías de mierda, su Jesús de Nazaret, ¡Qué más da! allá ellos…

De un plato adornado con renos y colores verdes y rojos agarro un trozo de natilla, los miro fijamente a los rostros aunque no me puedan notar, están bailando como si estuvieran muertos en vida y ni se dan cuenta que el tipo aquel del décimo piso, el amante de las aves, ha tomado un poco de esa mierda y la ha llevado a su boca, como para que digan cuando reanude mi caída libre y me rebujen en el pavimento ensangrentado, que me he aventado al vacío por el mal sabor de esa loca tradición que no me sacia, que me hizo abalanzarme contra el duro mundo de los que se encuentran perdidos.

Caigo al primer piso y mi cuerpo se estalla por el choque violento mientras pienso que no puedo encontrar palabras acertadas para describir lo que siento en este nuevo y diferente estado de silencio. Los colores dan vuelta por todos lados, el humo y el whisky han hecho su trabajo, ya no huele a pólvora, no se escuchan los ruidos de una ciudad desorbitada, de un mundo perdido. Pero a todas estas, lo realmente infame es que no he podido quitarme el sabor de la natilla de mi boca ensangrentada, no sé por qué carajos la probé y mí jodido vaso de jugo sigue tan vacío como el loco mundo en el que lentamente he venido cayendo.

 

2016 H2O

 

De la nada hemos salido sin miedo

 

“La nuera y los nietos y éste su hijo, como quien dice toda su descendencia, estaremos ya por parar las patas y caeremos bien muertos. Y el coraje que da es que sea de hambre”.

Fragmento de “Paso del Norte” del Llano en llamas

-Juan Rulfo-.

 

<<Algunas personas piden un iPhone nuevo y otros solo quieren un poco de comida>> escribía alguien por ahí, y es que, si el campo no produce la ciudad no come y si nadie trabaja no hay productos o mercancías para el consumo. Sin embargo, las cosas están al revés, por eso se reivindican acciones que nos inviten a revoluciones, sin dogmas, sin arrogancias ni vilezas. Ya no solo deben unirse todas y todos quienes trabajen en el mundo, sino todas y todos quienes hayan sido víctimas de la explotación en él, es decir, mujeres y hombres conscientes, porque lo más importante no es la mercancía ni el dinero, sino la vida, la humanidad misma.

Y nos decimos hoy en día, qué necesario es aprender a entregarse sin miedo y con valor, pues sería igual de injusto si nos quedáramos tomando tacitas de té observando a la nada. La necesidad de estar tranquilos en este tiempo de ira apremia, porque las bombas caerán algún día en el patio de tu casa si es que eres afortunado o afortunada de tener una, si es que cuentas con un plato de comida y una ducha caliente o tan siquiera con agua, o con alguien que te pueda brindar un abrazo o un aliento que incite a que tú rebeldía florezca cada día con más belleza, pues:

El capitalismo se ha transformado en un sistema universal de opresión colonial y de estrangulación financiera de la inmensa mayoría de la población del planeta por un puñado de países “avanzados”. Este “botín” se reparte entre dos o tres potencias rapaces de poderío mundial, armadas hasta los dientes, (…) que, por el reparto de su botín, arrastran a su guerra a todo el mundo (Lenin, 1975, P5,6).

Y entonces, escribía Juan Rulfo que, “(…) trabajando se come y comiendo se vive”, pero me niego a pensar que estemos muertos entonces, pues ya no hay trabajo digno, por el contrario éste nos está destrozando; ya no hay ni alimentos que nos alivien porque los que se cultivan no son sanos y los que sí lo son no los estamos comiendo nosotros, se están sirviendo en banquetes de familias que se consideran de otro mundo, donde los privilegios pertenecen solo a ellos, a su castidad y puritanismo conservador.

El capitalismo es feroz y salvaje, nada hay en él que se pueda salvar y quienes desean que así sea, se aferran con fuerza a su egoísmo y a esa ceguera que no les permite ver más allá de sus panzas, las mismas que están a punto de reventar y no  dejan ver la tierra sobre la que caminan. Proclaman los pequeños burgueses reaccionarios una paz de mentiras, siendo ésta la paz del capital, es decir, la del libre cambio; la del libre comercio; la del laissez faire, laissez passer, aunque éstos sigan proclamándose como socialistas y pacifistas. El discurso de la paz está en boga de todos ellos. Y así, creen desde su lugar de confort y privilegio que las reformas del capitalismo y del imperialismo burgués son posibles para construir un mundo nuevo donde quepamos todos y todas. En pocas palabras, tales acérrimos defensores de la injusticia, aparte de disimular las contradicciones del mundo capitalista y del imperialismo, tampoco se preocupan por las migajas de alimentos que caen al piso, las mismas que alimentarían a alguna familia que solo come sustancias de cueros de animales hervidas en agua, como para que no les sepa tan simple la comida, si es que se puede llamar comida a la miseria. Y dice la Obra Negra del nadaista Gonzalo Arango que:

“(…) nosotros no vamos a robarle la chequera al capitalista, ni vamos a asaltar a media noche su despensa; que los burgueses revienten tranquilos en medio de la abundancia… tampoco vamos a raptar en noches de luna a las colegialas del <<mary mount>>”.

Pero difiero de este gran poeta y escribano, pues robaría una y mil veces la chequera de quien a mí me roba y con mis dientes devoraría su humanidad, saquearía su despensa y todos los almacenes de cadena de su propiedad; recuperaría para mis madres y padres, así como para todas y todos mis hermanas y hermanos cuanto alimento haya.

Retornaremos con furia a la vida y cada oprobio será castigado hasta que los que nos han robado lloren de bondad o temor, hasta que su único objetivo consista en purificar su espíritu.

A las colegialas no las queremos raptar porque serían un gran estorbo, pero si recuperaremos la educación pues ahora mismo nos estamos inventando una mejor que la que nos han dado.

Las señoritas del “mary jodido mount”, se quedarán boquiabiertas junto con sus amigos los copetudos del jodido Rodeo Club que es la vida, al ver cómo el arte recorre nuestra existencia, pues también seremos artistas creadores y creadoras y podremos decir goodbay Mr, gringo hijo de puta no vuelvas nunca más por nuestros poblados porque hemos reventado de indignación, de amor y resistencia.

 

Para lograr semejantes empresas, es menester comprender las bases sociales, políticas y económicas sobre las cuáles se ha construido el capitalismo, sin tal comprensión, ni educación revolucionaria, quien pertenezca al pueblo podría ser víctima del adoctrinamiento burgués, lo que hará que en momentos de confrontaciones, estos se enfilen con el opresor y se conviertan en verdugos de su propio fatalismo, de su propia extinción.

No te cantaré ni escribiré cartas ni canciones de amor, porque ya se han hecho cientos y sin embargo nos han matado a las y los cantantes y poetas, han rasgado las hojas y quemado los libros; no haremos canciones para que el egoísmo crezca, pero si entonaremos los mejores versos que nos inviten a la lucha y la revolución, así como escribió en algún momento Bertolt Brecht, en su “Loa de la dialéctica”:

Con paso firme se pasea hoy la injusticia
Los opresores se disponen a dominar otros diez mil años más.
La violencia garantiza: “Todo seguirá igual”.
No se oye otra voz que la de los dominadores,
y en el mercado grita la explotación: “Ahora es cuando empiezo”.
Y entre los oprimidos, muchos dicen ahora:
“Jamás se logrará lo que queremos”.
Quien aún esté vivo no diga “jamás”.
Lo firme no es firme.
Todo no seguirá igual.
Cuando hayan hablado los que dominan,
hablarán los dominados.
¿Quién puede atreverse a decir “jamás”?
¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros.
¿De quién que se acabe? De nosotros también.
¡Que se levante aquel que está abatido!
¡Aquel que está perdido, que combata!
¿Quién podrá contener al que conoce su condición?
Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana
y el jamás se convierte en hoy mismo.

Y así, temblarán, sentirán miedo los burgueses y todo aquel que nos quiera seguir robando lo que nos pertenece, porque ya no tenemos miedo y el corrupto caerá manchado con la ignominia de todo el peso de las generaciones pasadas, de todos los muertos que retumban en sus camas doradas por las noches en las que el pueblo lucha, se organiza y se abraza, pues los fantasmas vendrán a atormentarlos y ustedes por el contrario no recibirán abrazos ni versos de amor, estarán cada vez más solos y encerrados en su maldad y no podrán encontrar tranquilidad alguna, ni en sus vidas ni en sus lechos de muerte, mientras nosotros seguimos organizándonos y abrazándonos desde el amor.

Que tristeza hay en el espíritu vacío de aquellos hombres y mujeres que no pueden sentirse plenos ni plenas. Quién habrá de curar su alma si “vuestros hijos regresarán una noche a pediros cuentas, ebrios y poseídos de una terrible cólera” y ustedes abrirán sus ojos grandes de par en par y notarán que no son más dignos que otros y temblarán de nuevo de miedo y todo en cuanto creían se les esfumará en las manos, enfrente de las narices y no tendrán ni lagrimas para llorar ni arrepentirse. Nosotros y nosotras mientras tanto, seguiremos organizándonos cada vez más, acumulando experiencia y ganando batallas hasta el final de la historia de la explotación. Después de eso, haremos nuevos cantos de amor, mientras tanto el amor somos nosotros y nosotras mismas, mano con mano haciendo la revolución.

¡Oh! Llora tu traidor de la humanidad pues tu fin se acerca, ¡Mirad! como el arte se ha convertido en la mejor arma para combatir, no lo puedes tocar, no lo puedes parar pues mientras tu duermes en tu penthause, debajo de él todo se está derrumbando y cuando te des cuenta y quieras salir corriendo no tendrás salida ni caminos para intentarlo y lo único que sentirás será miedo, ¡Mucho miedo! ¡Miedo! ¡Miedo! ¡Mucho miedo…!

2018, H2O

Referencias Bibliográficas

 

  1. Arango Gonzalo (2016). Obra Negra
  2. I. Lenin (1975) El Imperialismo Fase Superior del Capitalismo
  3. Rulfo Juan. El Llano en Llamas.